Contaminación del aire doméstico

16 de diciembre de 2025

Datos y cifras

  • Alrededor de 2100 millones de personas (cerca de una cuarta parte de la población mundial) cocinan con fuegos abiertos o fogones poco eficientes que utilizan como combustible queroseno, biomasa (leña, excrementos de animales o desechos agrícolas) o carbón, lo que genera contaminantes dañinos en el aire doméstico.
  • Al ritmo actual, se prevé que solo el 78 % de la población mundial tenga acceso a soluciones limpias para cocinar en 2030. Este déficit significa que casi 1800 millones de personas seguirían sin tener soluciones limpias para cocinar.
  • Se ha calculado que, en 2021, la contaminación del aire doméstico causó 2,9 millones de muertes, de las cuales más de 309 000 correspondían a menores de 5 años.
  • Unos 95 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) podían atribuirse a la contaminación del aire doméstico en 2021.
  • Los efectos combinados de la contaminación del aire ambiente y la del aire doméstico se asocian a 6,7 millones de muertes prematuras cada año.
  • La contaminación del aire doméstico causa enfermedades no transmisibles, como accidentes cerebrovasculares, cardiopatía isquémica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y cáncer de pulmón.
  • Las mujeres y los niños, que se suelen ocupar de tareas domésticas como cocinar y recoger leña, soportan la mayor carga de morbilidad por el uso de métodos y combustibles contaminantes en los hogares.
  • Para reducir la contaminación del aire doméstico y proteger la salud, es necesario ampliar el uso de métodos y combustibles limpios. Entre estos se incluyen la energía solar, la electricidad, el biogás, el gas de petróleo licuado, el gas natural, los combustibles a base de alcohol y los fogones de biomasa que cumplen las metas de emisión establecidas en las directrices de la OMS.

Panorama general

A escala mundial, unos 2100 millones de personas siguen cocinando con combustibles sólidos (como leña, desechos agrícolas, carbón vegetal y mineral y excrementos de animales) y queroseno, en fuegos abiertos y fogones poco eficientes (1). En su mayor parte, se trata de personas en situación de pobreza que viven en países de ingreso mediano y bajo. Además, se observa una gran desigualdad en el acceso a alternativas menos contaminantes para cocinar entre las zonas urbanas y rurales: en 2021, solo el 14 % de las personas que vivían en zonas urbanas utilizaban métodos y combustibles contaminantes, mientras que esta proporción ascendía al 49 % entre la población rural en todo el mundo.

La contaminación del aire doméstico se genera al usar, dentro y alrededor de las viviendas, combustibles y métodos ineficientes y contaminantes que contienen distintos contaminantes nocivos para la salud, entre ellos partículas pequeñas que penetran profundamente en los pulmones y entran en el torrente circulatorio. En las viviendas mal ventiladas, el humo interior puede tener niveles de partículas finas 100 veces superiores a lo aceptable. La exposición es especialmente elevada entre las mujeres y los niños, que suelen pasar la mayor parte del tiempo cerca de los fogones. Por otro lado, la dependencia de métodos y combustibles contaminantes consume mucho tiempo, puesto que es necesario ir a buscar el combustible, prepararlo para su uso y cocinar en aparatos poco eficientes.

Orientaciones

Ante el uso generalizado de fogones y combustibles contaminantes, la OMS publicó las Directrices sobre la calidad del aire de interiores: quema de combustibles en los hogares (en inglés), que ofrecen orientaciones prácticas y basadas en la evidencia sobre los métodos y los combustibles que pueden considerarse no contaminantes usados en los hogares, así como recomendaciones en las que se desaconseja utilizar queroseno y carbón sin procesar; se detalla el comportamiento de combustibles y métodos (a partir de metas de emisiones establecidas), a fin de que no sean nocivos para la salud; y se subraya la importancia de actuar para mejorar todos los usos de las fuentes de energía en los hogares, en especial para cocinar, calentar y alumbrarse, con objeto de que el entorno sea más saludable. Además, la OMS ha determinado que los métodos y combustibles que no afectan a la salud en el lugar de uso son la energía solar, la electricidad, el biogás, el gas de petróleo licuado, el gas natural, los combustibles a base de alcohol y los fogones de biomasa que cumplen las metas de emisión establecidas en las directrices de la Organización.

Se calcula que, si no se adoptan medidas políticas contundentes, 1800 millones de personas seguirán sin disponer de combustibles y métodos no contaminantes en 2030 (1). La necesidad de actuar es especialmente apremiante en África Subsahariana, donde la población ha crecido a tal ritmo que muchas personas no disponen de medios de cocina no contaminantes y 923 millones de personas carecían de acceso a ellos en 2022. Entre las estrategias encaminadas a aumentar la adopción de energías no contaminantes en los hogares se encuentran las políticas de ayudas económicas para adquirir métodos y combustibles menos contaminantes, la mejora de la ventilación y el diseño de las viviendas y las campañas de comunicación para fomentar el uso de energías no contaminantes. 

Consecuencias para la salud

Cada año, 2,9 millones de personas mueren prematuramente (2) por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire doméstico causada por el uso ineficiente de combustibles sólidos y queroseno al cocinar (para más información al respecto, consúltense los datos sobre la contaminación del aire doméstico). Además, 95 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) podían atribuirse a la contaminación del aire doméstico en 2021 (2). Las partículas en suspensión y otros contaminantes del aire doméstico inflaman las vías respiratorias y los pulmones, dificultan la respuesta inmunitaria y reducen la capacidad de oxigenación de la sangre.

Estas son algunas de las causas de estos 2,9 millones de muertes tras la exposición a la contaminación del aire doméstico:

  • el 32 % se deben a la cardiopatía isquémica: el 12 % de ellas (es decir, más de un millón de muertes prematuras cada año) se pueden atribuir a la contaminación del aire doméstico;
  • el 23 % se deben a accidentes cerebrovasculares: aproximadamente el 12 % de todas las muertes por esta causa son consecuencia de la exposición diaria al aire doméstico contaminado por cocinar con combustibles sólidos y queroseno;
  • el 21 % se deben a infecciones de las vías respiratorias bajas: la exposición al aire doméstico contaminado casi duplica el riesgo de neumonía en la niñez y causa el 44 % de todas las muertes por esa enfermedad en menores de 5 años. Además, esta contaminación también supone un riesgo de sufrir infecciones agudas de las vías respiratorias bajas en los adultos y contribuye al 22 % de las muertes por neumonía en este grupo de edad;
  • el 19 % se deben a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): el 23 % de todas las muertes por esta causa en adultos de países de ingreso bajo y mediano se deben a la exposición a la contaminación del aire doméstico; y
  • el 6 % se debe al cáncer de pulmón: aproximadamente el 11 % de las muertes por esta causa en los adultos son atribuibles a la exposición a materiales cancerígenos presentes en el aire doméstico contaminado, que proceden de la quema de queroseno o de combustibles sólidos, tales como la madera y el carbón vegetal o mineral, para satisfacer las necesidades de energía en el hogar.

La contaminación del aire doméstico provocó la pérdida de unos 86 millones de años de vida saludable en 2019 y su mayor incidencia recayó en las mujeres que viven en países de ingreso mediano y bajo. 

Cerca de la mitad de las muertes por infecciones de las vías respiratorias bajas en  menores de 5 años son causadas por partículas en suspensión (hollín) inhaladas en el aire doméstico contaminado.

Además, se ha demostrado la relación entre la contaminación del aire doméstico y el bajo peso al nacer, la tuberculosis, las cataratas y los cánceres de laringe y nasofaringe.

Repercusiones en la equidad en materia de salud, el desarrollo y el cambio climático

Es preciso introducir cambios sustanciales en las políticas para aumentar rápidamente el número de personas que tienen acceso a combustibles y métodos no contaminantes de aquí a 2030 a fin de solventar las inequidades en materia de salud, alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y mitigar el cambio climático.

  • Las mujeres y los niños sufren de forma desproporcionada la mayor parte de los perjuicios para la salud causados por los combustibles y métodos contaminantes en los hogares, ya que suelen ocuparse de las tareas domésticas, como cocinar y recoger leña, y pasan más tiempo expuestos al humo nocivo de los fogones y de estos combustibles.
  • La recogida de combustibles aumenta el riesgo de sufrir traumatismos osteomusculares y consume una parte considerable del tiempo de las mujeres y los niños, lo que limita la realización de otras actividades productivas y aleja a los niños de la escuela. En los entornos menos seguros, las mujeres y los niños se exponen a sufrir traumatismos y agresiones mientras recogen combustibles.
  • Muchos de los combustibles y métodos utilizados en los hogares para cocinar, calentarse y alumbrarse son peligrosos. La ingestión accidental de queroseno es la principal causa de intoxicación infantil y una gran parte de las quemaduras y lesiones graves que ocurren en los países de ingreso bajo y mediano están relacionadas con el uso de energía en el hogar para los tres fines mencionados anteriormente (3).
  • La falta de acceso a la electricidad para más de 750 millones de personas (1) obliga a los hogares a depender de aparatos y combustibles contaminantes, como las lámparas de queroseno, con la consiguiente exposición a niveles muy altos de partículas finas.
  • El tiempo que se dedica a consumir y preparar el combustible en aparatos poco eficientes y contaminantes limita la realización de actividades productivas, de estudio y de ocio que son necesarias para la salud y el desarrollo.
  • Las partículas de hollín y el metano emitidos por la combustión en fogones poco eficientes son grandes contaminantes climáticos de vida corta.
  • La contaminación del aire doméstico es también uno de los principales factores que provocan la contaminación del aire ambiente (exterior).

Respuesta de la OMS

La OMS presta asistencia técnica a los países y les ayuda a mejorar su capacidad para efectuar sus propias evaluaciones y fomentar el uso doméstico de métodos y combustibles que preserven la salud. Para evitar la contaminación del aire doméstico y su impacto negativo en la salud, la OMS:

 

Referencias

  1. IEA, IRENA, UNSD, World Bank, WHO. 2025. Tracking SDG 7: The Energy Progress Report. World Bank, Washington DC. © World Bank. Licencia: Atribución-NoComercial 3.0 Organizaciones intergubernamentales (CC BY-NC 3.0 IGO). Disponible en: https://trackingsdg7.esmap.org/downloads
  2. OMS, 2021. Actualmente en fase de consulta con los países. Disponible en: https://www.who.int/data/gho/data/themes/air-pollution?lang=en
  3. Puthumana JS, Ngaage LM, Borrelli MR, Rada EM, Caffrey J, Rasko Y: Risk factors for cooking-related burn injuries in children, WHO Global Burn Registry. Boletín de la Organización Mundial de la Salud. 1 de junio de 2021; 99(6):439-445. https://doi.org/10.2471%2FBLT.20.279786